En una pradera recóndita y soleada, existía un gran rosal de vivos colores que, gracias a un árbol que se alzaba firme a su lado, tuvo cobijo de las inclemencias del clima y pudo alcanzar una notable belleza. Pero el rosal no era el único que crecía, y una rama del árbol protector, que crecía enérgica y frondosa, cubrió con su sombra a una de las rosas durante la mayor parte del día, la mayor parte del año. De esta manera, esta rosa, que recibía menos luz solar que sus hermanas, comenzó a marchitarse lentamente, mientras el resto de flores seguían elevándose, cada vez más coloridas e inflexibles.
Así, esta flor en declive se diferenciaba del resto de rosas y éstas comenzaron a rechazarla por su aspecto, que perjudicaba la, hasta ahora, impecable imagen que lucía el rosal. Al principio, las rosas hermosas no comprendieron este brusco cambio y comenzaron a alejarse de su hermana marchita. Esta actitud causó una profunda tristeza en la rosa enferma, que era incapaz de discernir por qué le sucedía algo así, y poco a poco la rosa fue secándose, envejeciendo, perdiendo toda la luz que algún día tuvo. Cada día más encorvada, cada día más deslucida. Hasta que, finalmente, la rosa murió y sus restos ajados y ásperos pasaron a formar parte del abono del terreno según se enterraba en la tierra.
En ese momento, el resto de las flores comprendieron el triste suceso y, por un momento, parecieron compadecerse, para, después, seguir su imparable desarrollo gracias a este nuevo abono del que pronto se olvidaron y, mientras se iban burlando, poco a poco iban perdiendo sus pétalos.
Historia de:
Jorge Erazo, Pablo Guevara, Daniel Moya y Carlos Pascual.
Si esa es la historia pensada.. a decir verdad .. esta super básica.. no hay entonaciones ni catársis emocionales.. menos aun la parte descriptiva funciona.. creo q deberian ser mas detallistas y utilizar una trama maestra para que no se pierdan dentro de contar las historias..
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