Sueños de opio en la oscuridad
Cuanta oscuridad desvaneciendo cualquier esperanza de saber donde me encuentro, no distingo ni mis manos, siento que la vida cada segundo que pasa se me escapa y lo único que puedo recordar es al tipo de ayer, solo puedo recordar lo que fui y como me perdí en esta penumbra.
Sé que la necesidad no fue una palabra que rondase mi entorno, el dinero hubo de adornarme de lujos, confort y absurdo derroche que desembocaba en capricho tras capricho y parecía nunca poder saciarme siempre deseaba algo mas hasta que un día de tantos decidí comprar sueños de opio, irrealidad alucinógena en paquetes, pastillas de olvido y fantasía, polvo de estrellas que se alineaba hasta los remotos confines del universo e inyecciones que me daban inmunidades contra la pena, dolor, miedo y soledad.
Los confines apartados de la creación y las maravillas sacadas de la cabeza del más loco soñador ahora eran mi realidad aunque dicha realidad ideal a la que me inducía en cada trance se volvía tan difícil de obtener y las dosis aumentaban pero los sueños eran reducidos a algo efímero parecían ser suspiros fugaces que marchitaban en la nada, desesperado y negándome a que termine esta carencia de ideologías, política y discriminación trataba de hallar la forma de volver a mi mundo de estupefacientes e inevitablemente tenía momentos de lucidez donde todo era tal cual ha sido desde los ojos de cualquier mortal y aunque aterrado porque ya casi había olvidado lo que era tener los pies asentados en la tierra, notaba cambios bruscos en mi y en el entorno.
Una de las grandes verdades es que el espejo es el único que no te miente, no calla absolutamente nada y con la mayor veracidad del caso mostraba mi aterrador reflejo, en un inicio no reconocí al tipo allí reflejado, tan solo miraba a un monstruo repugnante lleno de heridas de las que no brotaba sangre sino una sustancia amarillenta que quizás era pus, mis ojos ocultos tras capas de lagañas y lo que de verdad me desconcertó fue la cantidad de alimañas que recorrían mi cuerpo, de mi nariz brotaban gusanos, en mis oídos hacían guarida las moscas, en mi boca algo baboso se desplazaba por las hendiduras que habían dejado mis dientes faltantes y en mi cerebro habitaba un demonio perverso que no me dejaba pensar claramente y me susurraba que debíamos escapar de esto e inyectarnos felicidad, antibióticos contra el mundo y yo quería obedecer a su pedido pero por primera vez en mi vida note que el dinero ya no se encontraba en mis bolsillos y que todas mis ostentosas pertenencias habían desaparecido. Me dije a mi mismo calma es un sueño, es una pesadilla esto no puede ser real, esto no me puede estar pasando a mi si tan solo ha pasado una semana desde que uso drogas pero con cada segundo ido notaba que no estaba soñando que todo era real, que el monstruo del espejo era yo y que no había pasado una semana, el calendario decía que habían transcurrido seis meses desde que empecé a usar drogas.
Mis manos y mi cuerpo temblaban sin control, me sentía invadido por la ansiedad, un hormigueo recorría mi pecho, alcé la mugrienta camiseta que llevaba puesta para encontrarme con un centenar de cucarachas que recorrían mi pecho frenéticamente y yo traducía eso tan solo en que necesitaba una dosis para volver al lugar feliz donde nada puede tocarme pero había un factor que me separaba de mi acometido y era el dinero, me resultaba difícil pensar en algo y al no ocurrírseme nada me llenaba de rabia y descargaba mi furia contra lo poco que quedaba en pie en el lugar y entre todas las cosas que había roto encontré un portarretratos en el que estaba yo junto a una agradable muchacha que era mi novia o lo había sido para esas alturas del partido lo segundo era lo único probable pero yo tenía la esperanza que fuese ella quien me sacase de este infierno en el que me encontraba.
Salí en su búsqueda y cuando puse el primer pie en la calle noté como todos los que transitaban junto a mi me miraban y movían su cabeza en señal de desaprobación, niños me señalaban y se escondían tras la falda de su madre, curas me decían que el fin del mundo estaba cerca y que yo era un esbirro de Satanás y que me arrepintiese que estaba poseído por el mal y no sé cuantas historias más se inventaron para describirlo lo que la santa iglesia pensaba que era yo, había quienes se cambiaban de acera con tal de esquivarme y yo tan solo pensaba si en verdad era tan repúgnate que merecía que me marginasen de aquella manera.
Llegue a la casa de la chica de la foto y por un largo instante trate de recordar su nombre pero no lo conseguía, hasta que al fin recordé que su nombre era Karla toque a la puerta y en un momento estaba ella ahí afuera frente a mí y pensé:
-Que hermosa mujer, porque nunca la encontré entre mis viajes de coca, entre los multicolores arcoíris que dibujaba la marihuana o entre la esencia de vida que fluía por mis venas tras cada pinchazo de heroína.
Ella ante notar mi falta de reacción dijo:
-¿Qué desea?, el albergue esta dos cuadras hacia abajo.
Yo respondí:
-¿Qué ya no me reconoces?
Karla:
-Honestamente no y estoy casi segura de conocerla y creo que debería irse antes que llame a la policía usted me asusta para serle franca.
Luego de eso le dije mi nombre y provoque que sus lágrimas se inmolaran contra el pavimento y luego me cerrase la puerta en la cara, yo volví a golpear y desde adentro ella me dijo:
-Suficiente daño me has causado, lárgate y sigue en el agujero donde has estado todo este tiempo me sentía mucho mejor sin saber nada de ti, ¡Déjame en paz! Suficiente suplicio fue haberte conocido y ver como llegaste a ser ese monstruo repulsivo que eres ahora.
Yo:
-¡Ayúdame por favor! Necesito de tu ayuda, te prometo que si me ayudas esta vez no volverás a ver en tu vida a este repulsivo ente.
Karla:
-Si me prometes que nunca regresaras a atormentarme con tu presencia haré el intento de ayudarte, ¿Lo prometes?
Yo:
-Si jamás me volverás a ver lo prometo.
Pude haberle pedido que me ayude a salir de este infierno, que me interne en una clínica de rehabilitación pero decidí terminar de hundirme, ella me dio dinero a sabiendas de lo que yo pensaba hacer con dicho dinero y fue exactamente lo que sucedió compré drogas deseaba usarlas lo antes posible, sabía que la sociedad reprobaba mi manera de actuar así que me refugie en las oscuras y tétricas profundidades de una cloaca, permanecer entre los desechos de aquella sociedad que me había orillado a esto, esperé un rato hasta que mis ojos se acostumbren a esa penumbra y cuando al fin pude ver, noté que muchas ratas paseaban por todo ello y ellas no parecían temerme, corrían libres de cualquier complejo entre tanta inmundicia; en mi último momento de lucidez reflexioné que nuestra sociedad a veces es peor que las ratas, pues entre la inmundicia de acá y la de allá arriba no hay mucha diferencia pero las ratas al menos se aceptan como son y viven en comunidad.
No lo dude mas y el pinchazo directo a mi vena, sentía como recorría mi cuerpo pero mi organismo se hallaba demacrado poco a poco cada órgano iba colapsando, riñones, hígado, pulmones, cerebro y creo que lo último en morir fue mi corazón porque entre todos mis desaciertos siempre soñé con un mundo que dejase de lado sus diferencias y compartiese la lucha contra cualquier adversidad, yo perdí mi lucha en la total soledad en una cloaca, quizás mañana sea el obituario de un periódico o ante el ritmo de nuestra gente nunca sea descubierto, no me importa lo único que me importa ahora es que mi historia sirva para quienes quieren escapar de la realidad, no lo hagan y pongan el hombro para hacer de este mundo un lugar digno para todos, no hay escape de lo que somos y hacemos, pero podemos enmendarnos o morir en cobardía como yo…
FIN
David Echeverría
Fernando Suárez
Gabriel Gavilanes
Victor Sosa
Mauricio Trujillo
Karen Garzón
HOla.. gracias por mandar esta historia..
ResponderEliminarDos cosas que me parecen importantes:
*La primera es que podrian trabajar con un trama maetro para darte mucho mayor sentido a la histora, y para que no pierda intensidad en algunos momentos de la misma...
*también al ser un guión que se piensa hacer mas en audio, deberian ser mucho peri mucho mas descriptivos para que en el momento de la locución se pueda transmitir de mucha mejor manera la intensionalidad de quien vaya a hablar y de esta manera poder ser más comunicativos.. Mucho mas.. para producir una catársis en el espectador.
POr lo demás me parece una historia que hay que pulirla pero que viene bien!
Saludos panas!!
Suerte..
Att.
Andrés