"Una ciudad flotante" Julio Verne

jueves, 30 de septiembre de 2010

Karen Garzón

HISTORIA 1
Escuchaba música, acostada en mi habitación, mientras jugaba con un tillo, no recuerdo como llegó a mis manos pero mientras tanto veía como las gotas de lluvia golpeaban la ventana, cada vez eran menos pero el día se había ido, casi rodeada de oscuridad se podía ver a penas la luz del poste de la esquina, con intenciones de ir a prender la luz de la habitación, alcé la cabeza, dejé de lado el tilo, pero al intentar ponerme de pie el resto de mi cuerpo no respondía,  tan sólo necesitaba una antorcha de sabiduría para saber que hacer ante esta situación, no podía levantarme, sentía una gran presión en mi pecho, lo intenté varias veces pero no logré, estoy dormitando aún? me pregunté, ni yo misma sabía la respuesta, pero al girar mi mirada a la derecha ahí la tenía, la contestación a mi pregunta se encontraba ahí, un submarino se acercaba, se iba a golpear contra la ventana de mi cuarto, los vidrios saldrían volando? o flotarían en el agua? aún no le encontraba el hilo a esta historia, no sabía como fue que mi cuarto estaba lleno de agua, de repente el televisor, la mesa, la cama, flotaban conmigo hasta que no aguante más sostener la respiración y desmayé, desmayé y me quedé en un sueño del cuál no he despertado aún.

HISTORIA 2.
Mauricio había tenido una infancia muy descontrolada, su madre había sido secuestrada en su casa cuando el apenas tenía 8 años, no la volvió a ver desde aquel día, su padre no hablaba mucho llegaba de su trabajo le preguntaba como le había ido pero nunca mencionaba lo que sucedió con su madre, a lo que el niño pensó que tenía la culpa de todo lo que había pasado en su casa aquel día que intentaba dormir cuando escuchó gritos en su casa pero nunca salió por el miedo que los gritos le causaban. Pasaban los días, cada vez se volvía un niño más complicado, en su adolescencia a su padre se le hizo muy difícil a Mauricio sólo le gustaba estar con sus amigos, participó en varios robos en su ciudad, el día que decidieron robar el banco, Mauricio llevaba un Subfusil Thompson en sus manos, los otros tres, las mismas, Mauricio era el encargado de vigilar la puerta, se desesperó cuando vio policías llegar, las luces roja y azul iluminaban sus ojos, se quedó atónito al verlos, no podía gritar, moverse, no sabía que hacer, la policía estaba demasiado cerca, ya era muy tarde para darles aviso a sus amigos, fue atrapado y encarcelado. El problema en la cárcel se iba agravando cada vez más, aún no le daban una sentencia, su vida era ahora carcelaria los años habían pasado y él se volvía más viejo, el mayor problema de los prisioneros era que sufren de psicosis carcelaria, esto les hace pensar que su mundo es la prisión entera, ya con tantos años allí incluso pueden llegar a olvidar partes esenciales de su pasado, la huida para algunos es inútil. Mauricio se dio por vencido y dejó que su mundo se desarrolle en la cárcel, hasta hoy no ha recibido una sentencia, su padre suele visitarlo cuando puede, en los últimos días ya no lo ha hecho, porque se siente tan impotente al mirar a su hijo en lo que hoy se a vuelto, el niño con temor que corría a los brazos de su padre ya no lo era más.

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